Decimos que se ha armado la de San Quintín cuando se produce una discusión muy fuerte, una pelea o un alboroto de los que no pasan desapercibidos. Si la situación se va complicando hasta que nadie consigue poner orden, podemos decir que se ha armado la de San Quintín. Pero ¿Qué tiene que ver San Quintín con una discusión? Para entenderlo, tenemos que viajar unos cuantos siglos atrás.
El origen de esta expresión está relacionado con un episodio histórico ocurrido en 1557, durante el reinado de Felipe II el día que tuvo lugar la batalla de San Quintín, en el norte de Francia, en la que se enfrentaron las tropas españolas y las francesas.
El ejército español consiguió una importante victoria frente a las tropas francesas. Fue un enfrentamiento especialmente duro y sangriento, que dejó una profunda huella en la memoria de la época. Con el tiempo, el nombre de aquella batalla empezó a utilizarse para referirse a cualquier enfrentamiento de grandes proporciones. De ahí procede la expresión que seguimos empleando hoy.
Hay, además, un detalle histórico interesante. La batalla se libró el día de San Lorenzo y la victoria tuvo una relación directa con uno de los monumentos más conocidos de España: el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, que Felipe II ordenó construir para conmemorar aquella victoria.
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Lo curioso de armarse la de San Quintín es que hoy la utilizamos en situaciones muy diferentes de una batalla. No hace falta que haya una pelea física, a veces basta con una discusión que se nos va de las manos para que alguien diga que se ha armado la de San Quintín. Además, solemos emplearla con cierta exageración, incluso cuando el problema no es tan importante.